Buenos días tengáis todos.
Por suerte para el mundo de la música, los estudios de grabación, cada día tienen acceso a mejores herramientas de forma más económica, lo que lleva a que cualquiera por poco dinero pueda obtener grabaciones prácticamente profesionales.
Como todo en este mundo, esto tiene muchas cosas buenas, pero algunas que no lo son tanto. Al igual que es más fácil y más económico grabar, también es más fácil corregir errores, tanto de mezcla como de grabación y esto, con todas las grandísimas ventajas que tiene, también posee un lado oscuro y no es otro, que el hecho de hacer oír al usuario algo que realmente no es.
Cuando grabamos el segundo EP del grupo, el mago Alberto (Rocketes), y digo mago, porque realmente hace magia, conseguía convertir un golpe de bombo adelantado en un golpe totalmente preciso, si un trozo de un tema de un instrumento no había salido bien, pero otro idéntico si estaba correcto, el copia y pega hacía maravillas y si no se podía, pues simplemente se regrababa ese fragmento... bueno, hasta aquí es algo que hace todo el mundo y que el único avance que tienes es no tener que repetir otra vez un tema entero por un simple error.
El problema de esto viene, cuando no son simples errores de grabación, sino que lo raro es que el "músico" (por llamarlo de algún modo) haga bien cierto pasaje y se recurra a la "magia" del estudio para subsanar la deficiencia técnica, bien sea a base de infinitas repeticiones esperando que alguna salga bien, aunque sea de casualidad o directamente recurriendo a software musical o aparatitos encargados de corregir estos defectos de forma artificial (esto creo que ya lo he recordado en alguna ocasión, pero es un claro ejemplo, hasta "Jesulín de Ubrique" grabó una canción).

Bueno, aludiendo al torero, este tipo de técnicas, en los tiempos en los que las discográficas ganaban dinero de la venta de discos, eran bastante habituales, sobre todo en grupos de pop y, en general, en grupos de gente "guapa" concebidos para gustar a grandes masas y que sin la ayuda de la "magia" su arte no iba mucho más allá del que nos pueden obsequiar dos gatitos callejeros en una encarnizada lucha por un trozo de carne.
Hoy en día, como el tema discográfica ya es más una utopía, para la mayoría, que algo real y tangible, los propios grupos son los que graban los discos y los encargados de permitir hacer (o no) este tipo de magia sobre su obra, y como casi todo en este mundo, como dice mi buen amigo Anibal, "amb diners, cargols" (por si alguien que lee estas líneas no entiende el valenciano, significa que el dinero todo lo puede).

Aquí podríamos distinguir tres formas de encarar la grabación de un disco, la primera y más habitual en los grupos amaters, es grabar pensando en el directo, y es que si haces una majestuosidad orquestal con 10 guitarras y coros has de pensar que luego eso has de defenderlo en el directo y si, por supuesto, todo el mundo puede apoyarse en los samplers, pero, bajo mi punto de vista, los samplers nunca deberían de ser más que eso, un apoyo para la base y no algo prioritario.
De esta forma grabamos Panic Idols, y si, hay temas con 33 pistas de teclados, pero de las 33, 30 o más son detallitos que quedan muy bien pero que en el directo ni se aprecia su falta, temas con 2 o 3 guitarras grabadas... aunque estos añadidos se noten, lo intentamos suplir con más potencia que en la grabación y con una puesta en escena "digna", cuestión que intentamos hacer evolucionar día a día y que, por desgracia hasta la fecha, nunca nos ha terminado de dejar satisfechos, pero prometemos seguir trabajando en ello desde el punto de vista más autocrítico que podamos.
Las otras dos opciones de grabar son olvidándose del directo y esperando tener un "discazo" entre las manos, luego... ya veremos... y aquí las dos opciones son, ser unos músicos más o menos capaces que graban más o menos instrumentos que luego se adaptarán como mejor se pueda al directo pero siempre pensando en las posibilidades técnicas del grupo o bien grabar algo por encima de las cualidades de los componentes apoyándose en las repeticiones y en artificios de los técnicos de estudio.
La primera de estas opciones es tan válida como cualquier otra, ya que no creo que nadie se espere que un grupo amater toque en una sala de 150 personas con la Orquesta Filarmónica de Viena, la segunda creo que es engañar al público 

En los tiempos que corren, el directo lo es todo para los músicos, siendo las grabaciones en estudio algo secundario, pero necesario para moverte por la geografía española dando así a conocer tu trabajo. Esto está bien siempre y cuando el directo que los músicos puedan ofrecer sea algo muy similar en calidad a lo mostrado, pero en el caso que nos atañe, nos encontramos que llegamos a un directo avalado por una grabación que está muy lejos de lo que realmente vemos encima del escenario.
Como amante de la música, veo estas situaciones como algo cercano a una estafa, una forma de desvirtuar a los grupos y una de las mayores culpables de que la gente se piense dos veces ir a ver música en directo, porque, por desgracia no son pocos los que recurren a este tipo de "magia" para grabar su música, aunque, por suerte, a día de hoy, me he encontrado con más músicos que critican esta forma de actuar que aquellos que la apoyan.
Se ha de intentar dar siempre una oportunidad a los grupos amateurs que hagan un estilo que entre dentro de vuestros gustos, porque pocos placeres hay mejores que disfrutar de una buena actuación en directo, aunque, de vez en cuando, alguna de dichas actuaciones salga rana.
Saludos.
Sergio (bass, última vez que recurro al distintivo,
ahora, lamentablemente, ya no hace falta)
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