Antes de nada disculparme por no haber escrito nada en varios meses después de decir que lo haría todas las semanas, pero entre que la moral no ha estado demasiado alta estos últimos meses y que el trabajo no me daba cuartel pese a la crisis, no he tenido ni momentos ni ideas para continuar con el blog. Ahora mismo veo la luz al final del túnel en el apartado personal, aunque hasta navidad no saldré totalmente airoso del bache, ya queda poco por aguantar.
En fin, al toro... como reza el título del metal va la cosa y es que es algo que no puedo evitar, cada vez me va más el palo y menos los restos.
Todo empezó hará ahora unos 21 o 22 años cuando en mi camino se cruzaron a la vez el "Slippery When Wet" de "Bon Jovi" y el "The Final Countdown" de "Europe". En esa época contaba el menda con unos 8-9 añitos pero ya hacia 2-3 años que mis padres se extrañaron de que mi carta a los reyes incluyera un casete con 2 pletinas, aunque ya sabían de mi prematura afición por las ondas de radio.
Tras un disgusto que tuve con el anterior cassette de mis viejos, al llevarlo un día a una casa vieja en la que la electricidad aún funcionaba a 120V y luego volver a enchufarlo en mi casa de 220V con el correspondiente olor a plástico quemado, un casio de estos plateados "estéreo" (vamos, con 2 altavoces) que, por aquella época era más grande que yo, me llevaba a todas partes desde que tenia unos 4 añitos y utilizaba para "regrabar" cassettes originales poniendo la típica bolita de papel en la pestañita para poder grabar las canciones de la radio que más me gustaban en un tiempo en el que oír cosas como Kiss o Iron Maiden en la radio no era motivo para extrañarse.

Bueno, a lo mejor hoy en día a los más jóvenes esta praxis os parece rara, pero os aseguro que antes de la llegada de los 90 era totalmente habitual entre los jóvenes.
Total, que los reyes magos me trajeron una flamante minicadena pioneer con radio y 2 pletinas, en la que los bafles se podían separar y era y pesaba la mitad que el casio y fui el niño más feliz del mundo.
Mi felicidad aumentó pocos meses después cuando, como comentaba antes de enrollarme, un amigo me dejó estas dos cintas que abrieron un nuevo mundo a mis oídos, no estaba demasiado acostumbrado aún a esas guitarras potentes y distorsionadas, junto con bases de bajo y batería pesadas y las melodías de los teclados y la voz... vamos, que flipé!
Poco a poco fui descubriendo grupos con Iron Maiden, Helloween, Manowar... si, va, no vamos a engañarnos, en aquellos primeros tiempos no sería tan "heavy" como reza el título del post, también tenia cosas de La Polla Records, Barricada, Leño... y en general rock y punk nacional. Pero el detonante vendría cuando tenía 13 años y me descubrieron el Thrash Metal.
Kreator, Tankard, Nuclear Assault, Slayer, Metallica, Anthrax, Testament... fueron ellos los que realmente comenzaron el heavy que hoy llevo dentro, fueron ellos los que empezaron a hacerme replantear dejarme lanas, ponerme elásticos, llevar chupas de cuero con chapas de mechero en la solapa y un chaleco vaquero encima con el parche en la espalda del "Souls of Black"...

En esa época despreciaba todo estilo que no fuera Metal y así fué hasta los 20 años, vamos, que pasé la edad del pavo cagándome en el pop, el jazz, el rock estatal... Luego poco a poco la cosa fué cambiando, ya desde los 18 años el thrash habia ido dejando paso lentamente a los grupos de mis inicios, volvían los Maiden, Helloween, Europe... y nuevas escenas metaleras como el death metal afloraban entre mi discografía a la vez que empezaba a aporrear el bajo eléctrico.
Junto con el fín de mi primer grupo de música serio "Mystical Darkness" (Death metal melódico) en el que conocí a Oscar, empezó mi curiosidad por otros estilos de música, no por la música en sí sino por el instrumento, ya que empezaba a entender como funcionaba y veia que estaba estancado, por lo que empecé mis estudios musicales.
Época gloriosa de mezcla de estilos tocando el instrumento, pasando por jazz, fusion, rock, folk, funk... pero al llegar a casa, en el, ya por entonces, CD, mi ración de metal. Intenté e intentaron inculcarme el jazz-fusion muchos amigos durante el transcurso de esta etapa y yo probé a escuchar todo lo que podía, si bien el único estilo que realmente empecé a escuchar de vez en cuando fué el funk y una denotada vuelta al rock. Con el jazz, fusion o como quieran llamarlo nunca pude, me debatía entre espasmos de aburrimiento a partir de la tercera canción de lo que fuera que intentaba escuchar.
En fin, fué una bonita época, pero desde hace 4 años hacia ahora parece que vuelva el recelo por el metal que tuve, sin la intransigencia de hace 15 años, pero cada vez tolero menos la música no-metal y me abobo más escuchando esas guitarras potentes y distorsionadas, junto con bases de bajo y batería pesadas y las melodías de los teclados y la voz... a veces, en mi interior, me pregunto como es posible que haya gente que no sea partícipe de la pasión que ha movido parte de mi vida desde hace 20 años, incluso, algunos que claman al viento que el metal es una mierda... Es algo que nunca entenderé, aunque supongo que los amantes del Jazz pensarán lo mismo con su música.







